Escribujando un Salto Mortal

Al ver la imagen en el buscador recordé toda su historia.

Las carencias de los demás concursantes eran evidentes. Ninguno de ellos tenía el suficiente interés que desprendía ella con su baile. Todo el mundo la conocía, lo sabía todo sobre ella. Con un par de actuaciones llegó a ser la candidata perfecta para convertir la cadena en líderes de audiencia a nivel mundial.

Algunos directivos de la competencia decidieron subirse al carro. Hicieron millones de casting alrededor del mundo para buscar a su clon (que se suele decir que todos tenemos)…Pero ella no, era única…Los demás bailarines fracasaron o se les conocía como “tú eres igual que…”.

Pero como el 90 % de las estrellas que triunfan a nivel mundial. Caen desde lo más alto. Algunas escalan y consiguen volver a llamar la atención. Otras se conformarán con sus dos minutos de gloria. 

Pero este no fue el caso.  Ella quería recuperar su fama, su gloria, sus fans…

Quiso que todo el mundo la recordase. Lo consiguió. Vaya que si lo consiguió. Su vida le costó. Pero aquella actuación fue… ¡Inolvidable!

(Por cierto, a los pocos meses se descubrió que era un hombre. Pero eso ni se recuerda…)

And the Oscar goes to... ESCRIBUJO!

Objetivo, hacer la mejor película Española de la historia. Cierto que no era un objetivo muy ambicioso, pero era alcanzable. A la hora de elegir el guión se desecharon lo cuatrocientos treinta y ocho mil seiscientos quince proyectos cuya temática era la Guerra Civil Española o la Posguerra. Después de esta criba sólo quedaban dos guiones. Uno cuyo argumento era una historia de amor entre una señorita de alta sociedad y un donnadie, a bordo del primer y último viaje del Titanic, y otro que trataba de las aventuras del perro que quiso que su pelota de baloncesto fuera un niño de verdad.  

Se descartó el primero, ya que las películas de época no venden (Más tarde un tal Jaime Camarón retomó el proyecto e hizo una versión que no tuvo mucha repercusión). Una vez elegido el texto, titulado provisionalmente "Las eróticas aventuras de Patch Adams", se comenzó el casting. Para la pelota de baloncesto se quería a José Bonilla, pero estaba ocupado grabando un remake de Los Serrano "El retorno del incesto" (The Incest Return),  así que Gabino Diego fue contratado como segunda opción. 

Después de muchas vueltas se completó todo el reparto, pero como la operación de estética para convertir la cabeza de Gabino Diego en un balón de baloncesto se llevó tres cuartas partes del presupuesto, sólo quedó dinero para grabar tres minutos de película. Y como en la producción del filme colaboraban cientos de instituciones (canales de televisión, ministerios, gobiernos regionales, la asociación de amigos del encaje de bolillos...) y todos ellos querían aparecer en los títulos, al final se presento la cinta en la que se veía 3 minutos de un tío con la cabeza redonda y naranja y 2 horas y media de logotipos institucionales con la música de Amistades Peligrosas de fondo.

La crítica fue unánime elogiando el trabajo del director. Llovieron decenas de premios de distintos certámenes, y se llevó 12 Goyas. Pasará a la historia como la mejor película jamás rodada en España.

Los versos de Vampirúla y Escribujo.


La pasión de Vampirúla duró una eternidad.
Amó a un lobo-hombre Salvaje pero educado. 
Y aunque ella estaba rendida y él enamorado, 
su amor era puro y mantenían su castidad.

Paseaban por el bosque alumbrados por la luna.
Se hacían cumplidos y manitas inocentes.
Él miraba hipnotizado, y ella tenía en mente, 
que el apuesto licántropo la amaba como a ninguna.

Una noche Vampirúla salió de su castillo, 
y fue donde de su amado a darle una sorpresa.
Entró sin llamar y lo vio sobre la mesa, 
besando, lamiendo y montando a un caniche, el muy pillo.

Vampirúla perdió los nervios. 
Entró en estado de shock. 
Asomó unos colmillos tiesos 
y acabó con los dos.

El caniche devorado, ensangrentado, descuartizado. 
Y no corrió mejor suerte su amado,
al que cortó cabeza y abandonó desmembrado.

Al entender lo hecho quiso emprender la huida.
Dejó papeles en orden y preparó el equipaje.
Pero la pena no desaparecería con un viaje.
Así que decidió acabar con su vida.

Suicidarse un vampiro no es ninguna tontería. 
Son inmortales excepto en contados casos. 
Solo les mata el sol, una estaca o los ajos. 
Vampirúla en su casa nada de eso tenía.

Arrancó una pata de la mesa del comedor,
con un machinchete lo afiló por un lado.
lo puso en su pecho y pensando en su amado 
lo hundió fuerte en su cuerpo y murió con honor.

Un directo a la mandíbula de Escribujo.

Derrotado. Y ni siquiera he plantado cara. Me rindo al recibir los primeros puñetazos. La inercia me lleva a un nuevo combate, pero el vacío que me gobierna, impide que levante mis puños. No sólo para golpear a quien me amenaza, sino que tampoco hago esfuerzos por parar los golpes. Ni siquiera me ha dolido. Ni siquiera he sido consciente del inicio y fin de la pelea. 

Recuerdo que el toque de campana me ha despistado por un momento de los pensamientos pesimistas que dan vueltas en mi cabeza. Quizá este derrotismo me tiene anestesiado. No hay nada que me importe. No hay nada que me ilusione. No creo que estas sean mis batallas. Por eso no me molesto en combatir. Me ahoga el abismo que tengo delante. Un gran catarata que se lleva los mejores años de mi vida, sin que en ellos haya nada que merezca la pena salvar de la caída. De vez en cuando creo ver una rama a la que agarrarme, pero suelen ser espejismos.

Me sujeto a las cuerdas para no caer al suelo. Emiezo a notar el dolor de las contusiones. Este cabrón se ha ensañado conmigo. Pero las heridas sanarán y mañana volveré a dejarme apalear por otro anónimo patea-cadáveres. Necesito sangrar para comprobar que sigo vivo. Hasta que llegue el día en que, con mi último aliento, levante los puños contra la apatía, y me ensañe contra el que esté delante mío. Hasta el día en que devuelva todos los golpes recibidos. Con tal furia que mi nombre quedará grabado a fuego en los miedos de aquellos que me han ninguneado. Cuando aparezca una esperanza que me resucite de esta muerte en vida, mis pies destrozarán culos a patadas, y mi voz atemorizará a las masas.